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Julio César

Julio César

Comentarista de la guerra de las Galias, gran suministrador de citas imperecederas

Nacionalidad : Romano

Nombre en francés : Jules César
Nombre en inglés : Julius Caesar
Nombre en alemán : Julius Cäsar
Nombre en neerlandés : Julius Caesar
Nombre en italiano : Giulio Cesare
Nombre en portugués : Júlio César

Julio César

General temido y respetado por unos, reconocido por todos por el físico de estatua del que le ha dotado Albert Uderzo, Julio César, figura como un personaje aparte en las aventuras de Astérix. Hay que decir que los creadores de Astérix se han esforzado en no tratar de manera caricaturesca esta figura histórica, y para ellos sus «Comentarios sobre la guerra de las Galias» han sido una importante fuente de inspiración. En resumidas cuentas, era del todo lógico que un anti-héroe del temple de Astérix fuera enfrentado a un adversario más complejo que los maniqueos y caricaturescos «malvados», tradicionalmente creados por Hollywood (¡dejamos que los exegetas de Astérix más bebedores de cerveza se ocupen de crear el improbable concepto de «anti-malvado»!). Así, César es una representación amablemente irrespetuosa del imperialismo y, aunque autoritario y colérico, no se le describe como a un dictador impío, y en ocasiones sabe incluso mostrarse agradecido hacia aquellos galos que le han sacado de algún apuro. Asimismo, René Goscinny y Albert Uderzo no pierden ocasión alguna para ridiculizar sus tropas y sus esbirros, y la mayoría de las veces evitan la figura del emperador, contra quien se puede resistir ferozmente. Ya que, aunque malvado a medias, César interpreta plenamente su rol, a saber, el de un adversario incontestable que permite a nuestros héroes que se rebelen. Cuanto más fuerte e inteligente se vuelve el César, más adultos se vuelven nuestros héroes al rebelársele. De hecho, César es el adversario respetado en cuanto a que permite a los irreductibles hacer gala de su nobleza de espíritu desmarcándose de la lucha por su carácter de eternos comilones. Encarnizado en un combate contra la humillante resistencia de nuestros galos, César fomenta los planes más creativos para intentar, al fin, reducir nuestra aldea preferida a la condición de propiedad del Imperio romano. Pero sus planes, aunque ingeniosos, fracasan unos tras otros: las armas económicas utilizadas en Obélix y Compañía», los métodos perniciosos de Détritus en La Cizaña, los «civilizados» alojamientos concebidos por Anguloagudus en La residencia de los dioses... Y lo que es peor, Astérix y Obélix continúan ridiculizándolo apoderándose de su corona de laureles o llevando a cabo sin ninguna dificultad los 12 pruebas que para ellos el César había ingeniado. No es de extrañar que a menudo se ponga nervioso y grite a aquellos que hayan tenido la desgracia de suscitar su cólera, un atronador: «Anda y ve dónde los belgas a ver si estoy».

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